Verificar que se sienta escuchado

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Los seres humanos tenemos necesidades biológicas de mayor y menor importancia que tenemos que satisfacer para sobrevivir y vivir en equilibrio. No podemos dejar de respirar más que unos minutos, no podemos dejar de tomar agua por varios días, y alimentarnos no puede dejar de suceder por más de un par de semanas. Así como hay necesidades biológicas, hay otras necesidades superiores de carácter plenamente humano, necesidades como ser social, como ser racional, como ser espiritual. Al igual que las necesidades biológicas satisfacer estas necesidades es indispensable para sobrevivir y vivir en equilibrio pleno. Algunas de estas necesidades son más apremiantes que otras pero ninguna deja de ser importante. Los seres humanos sobresalen de los demás seres vivos principalmente por su racionalidad, su sensibilidad y su creatividad. Los sentimientos humanos, el amor y el odio de manera general, rigen el comportamiento de las personas y nos motivan a actuar y pensar de determinadas formas. Somos seres pensantes y movidos por lo que sentimos y por lo que permitimos que nos hagan sentir.

Sin duda, la razón es lo que usamos para dar respuesta a nuestras sensaciones de manera consciente o inconsciente, pero finalmente, son las sensaciones los motores verdaderos de nuestros actos, de nuestros impulsos. La aceptación, el sentido de pertenencia, la obtención de logros, la búsqueda del bienestar, son algunas de las necesidades sublimes más importantes de todo ser humano. El saber que nos escuchan forma parte de la necesidad de aceptación y es sin duda una de nuestras necesidades prioritarias. Escuchar es importante, y más aún cuando además de ser escuchados tenemos la certeza de sentirnos escuchados.

El sentirnos escuchados implica muchas cosas, significa muchas cosas, repercute en muchas formas y de muchas maneras en nosotros mismos y en nuestra relación con los demás. Cuando escuchamos al otro le estamos diciendo que nos importa, que nos interesa, que lo queremos, que estamos dispuestos a darle nuestro tiempo, a ponerle atención, sin juzgarlo, sin interrumpirlo.

Escuchar es importante, pero escuchar no es suficiente. Es necesario, indispensable y fundamental que el otro sepa y sienta que lo escuchamos. Que sienta que verdaderamente hemos escuchado lo que dijo, como lo dijo y el sentido en que lo dijo. Y, ¿Cómo sé que se siente escuchado? Encuadrando con sensibilidad, con empatía, de manera prudente y enfocada.

Para encuadrar es necesario hacer contacto con el otro, que sepa que estamos ahí, de manera visual, física y sensorial, aunque sea a distancia. Para lograrlo es importante asegurar que se sienta cómodo al ser escuchado, hacerle saber que tenemos tiempo para escucharlo, ayudar a tranquilizarlo, a que se sienta contenido. Una vez que el otro empieza su exposición, es fundamental no interrumpir, no juzgar, no distraernos, prestarle atención, que sepa y sienta que estamos escuchando con atención, con interés, con ganas de entender. Cuando la persona termina de hablar empieza el encuadre. Ese trabajo fino de repetir inteligentemente lo importante que dijo para que el otro tenga claro que lo que escuchamos es lo que dijo, que entendimos lo que quiso decir, lo cual, de ninguna manera implica tener que estar de acuerdo.

Frases como “Déjame ver si te entendí claramente y si no corrígeme”, “Para mí, es importante que me quede claro lo que dijiste, saber por qué y cómo te sientes”, son preámbulos muy útiles e importantes antes de repetir la información que escuchamos para que el otro sepa que tenemos verdadero interés de entender lo que dijo y como lo dijo.

Repetir lo que nos dijo y verificar que haya sido así, genera certeza. Si queremos ir más lejos y si es que podemos hacerlo, es todavía mejor preguntar cómo se siente la persona a la que hemos escuchado. Las sensaciones del generalmente están ligadas a lo que dijo, a como lo dijo, a la necesidad de ser escuchado, al desahogo de ser escuchado o al hecho de brindarle tiempo e interés. Cuando nos interesamos y ocupamos en lo que el otro siente, trabajamos con la parte motora más importante del ser humano, sus emociones.

Es importante no caer en juzgar, ni en justificar, es cuestión de concentrarse en escuchar y hacerlo sentir escuchado, con inteligencia. Generemos confianza, conozcamos al otro, demostremos empatía y busquemos satisfacer dos de las grandes necesidades básicas del ser humano; escuchar y sentirse escuchado.

Para reflexionar                                                                                                                                            Alfonso del Valle Azcué

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