Felicidad laboral; estrategia muy productiva y rentable.

//Felicidad laboral; estrategia muy productiva y rentable.
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Los empresarios generan riqueza, se concentran en desarrollar y manejar procesos para crear valor elaborando productos o servicios. Son ellos los que emprenden, los que buscan hacer y lograr. Los empresarios trascendentes se distinguen de los demás por ser  personas felices, de éxito, que desarrollan procesos de formación física y social. Curiosamente, entre otras cosas, los empresarios son patrones a seguir que generan valor influyendo a los demás, formando personas que generan riqueza, arraigo, trascendencia, bienestar personal  para ellos y para los demás.

Los empresarios deben ser un ejemplo viviente de su propia manufactura, de su propio proceso de valor. Deben de ser lo más felices y congruentes que puedan pues saben que se enseña con lo que se vive y lo que se hace, no con lo que se dice o aparenta. Y, si el empresario enseña y forma para crear riqueza, el éxito y la felicidad son parte de su primera obligación para con él mismo y sus trabajadores, colegas, clientes y proveedores.

Los empresarios patrones por naturaleza, enfocados en generar riqueza están obligados a tener y promover éxito económico y social. Pero, obligarse a algo no es tarea fácil, por eso se obliga. Toda obligación implica disciplina, esfuerzo y dedicación, exige capacitarse y auto evaluarse continuamente. Para obligarse a algo es indispensable tenerlo claro, es necesario saber lo que se desea lograr, saber cómo se mide el éxito o el fracaso de eso que se quiere alcanzar para desarrollar una estrategia efectiva y poder llevarla inteligentemente a cabo.

Éxito y felicidad deben siempre de ir de la mano en el desempeño laboral pues son un binomio inseparable en el proceso de generación de riqueza y bienestar humano. El éxito está en los resultados, la felicidad está en la forma de alcanzarlos. Son el qué y el cómo de nuestro hacer, de nuestro ser, de nuestro vivir. Los objetivos sirven para fijar metas pero la forma de materializarlos está en el presente, en el cómo hacer. En el presente se ejecuta, por eso, la felicidad prevalece y se vuelve rectora en los objetivos planeados. De nada sirve alcanzar objetivos empresariales o personales por grandes y valiosos que estos sean si no se logran andando el camino de la felicidad.

El empresario trascendente debe hacer un análisis personal de consciencia. Debe preguntarse si verdaderamente es feliz, si su gente es feliz, si transmite y facilita felicidad, si es un ejemplo de vida, si alcanza objetivos y si los alcanza por el camino de la felicidad. El análisis personal requiere aclarar lo que entendemos por felicidad, así como enlistar y confrontar lo que necesitamos o creemos necesitar para ser felices, para ser exitosos: dinero, casa y sustento, salud, espiritualidad, buenas relaciones con los demás, familia, proyecto de vida, etc., etc.

Parece sencillo, no lo es, pues no estamos acostumbrados a hacerlo. Ser felices y exitosos es lo que quieren aprender nuestros subordinados. La felicidad es un estado de ánimo en busca de objetivos de valor. Tristemente, en la búsqueda de objetivos sin considerar los cómos nos olvidamos de la felicidad. Una empresa feliz, es una empresa bien remunerada donde el trabajo se convierte en un proyecto de vida personal para cada trabajador, lo cual, eleva la productividad, la lealtad y la trascendencia de los directores, los subordinados y la empresa.

 

Para Reflexionar

Alfonso del Valle Azcué

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